Boda · República Dominicana
Zeta & Daniel

La boda de Zeta y Daniel se desarrolló lentamente, como creo que debería ser todo día de boda. La mañana comenzó en calma — su vestido colgado bajo la luz del porche, esperando, mientras el jardín abajo todavía se vestía con lino, velas y vidrio azul.
Para cuando llegaron los invitados, toda la propiedad se había transformado: mesas largas dispuestas bajo los árboles, luces de hadas entrelazadas entre las ramas, todo suave y azulado, iluminado por el sol de la tarde filtrándose entre las hojas.
Pasé el día moviéndome discretamente entre momentos — una mano sosteniendo un velo, una última mirada al espejo, el silencio justo antes de que empezara la ceremonia. El trabajo documental se trata sobre todo de tiempo y confianza: saber dónde pararse, y cuándo no dejarse ver en absoluto.
La noche cerró tal como abrió — en calma. Solo ellos dos en un porche iluminado, un beso que duró un segundo más de lo necesario, toda la propiedad ya oscura y en calma a su alrededor.













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